La artista británica Catherine Goodman CBE se prepara para transformar la magnífica Boughton House, en Northamptonshire, en un escenario de expresión artística contemporánea. «Catherine Goodman. In the House of Tapestries» tenderá un puente entre siglos de tradición artística y una visión moderna de extraordinaria audacia.
La exposición, que se celebrará del 1 de agosto al 2 de septiembre de 2026, presentará más de once nuevas obras: un monumental tríptico pictórico, dos grandes tapices, piezas abstractas de menor formato y una íntima serie de estudios al pastel. La muestra tiene como eje central el imponente Ala Inacabada del siglo XVII de Boughton, con obras que se despliegan por los históricos interiores colindantes para crear un diálogo sin precedentes entre la práctica contemporánea y la artesanía de centurias pasadas.
Un viaje a través del tiempo y el tejido

La fascinación de Goodman por Boughton House ha ido creciendo a lo largo de varios años de visitas repetidas, durante las cuales ha ido absorbiendo la atmósfera, la memoria acumulada y el lenguaje visual de una de las grandes casas señoriales más significativas de Gran Bretaña. Su atención se ha centrado especialmente en la extraordinaria colección histórica de la casa, que incluye piezas de la serie «Los Hechos de los Apóstoles», creadas en las Manufacturas de Mortlake durante el reinado de Carlos I a partir de cartones de Rafael.
La artista quedó especialmente cautivada por lo que ella describe como la vívida preservación del color en los tejidos históricos de Boughton, algo que resuena profundamente con la intensidad cromática que caracteriza su propia obra pictórica. Muchas de estas obras maestras textiles han conservado su extraordinaria brillantez gracias al cuidado con que han sido guardadas en la casa a lo largo de los siglos, generando una vibración casi sobrenatural que trasciende el tiempo.
«La exposición se titula In the House of Tapestries porque los tapices de Boughton siempre me han causado un impacto profundo», explica Goodman. «Al recorrer la casa, los entrevas a través de puertas y pasillos, y empiezan a sentirse casi vivos dentro de las estancias. Me interesó la idea de ‘vestir’ una habitación, donde el color y la narración parecen envolver la arquitectura. Los tapices me parecieron una prolongación natural de mi interés por los espacios envolventes y por llevar la pintura más allá del lienzo, permitiendo que la obra se expanda hacia el espacio mismo.»
El matrimonio entre la artesanía tradicional y la visión contemporánea

Por primera vez en su carrera, Goodman ha extendido su práctica pictórica hacia la forma tejida, colaborando con el reconocido Stephens Studio de Sudáfrica. Esta alianza marca una evolución significativa en su trayectoria artística, traduciendo su expresivo lenguaje visual al formato textil con notable sofisticación.
El Stephens Studio, célebre por sus colaboraciones con artistas como William Kentridge, aporta generaciones de experiencia a este ambicioso proyecto. Con sede en las afueras de Johannesburgo, el estudio crea textiles tejidos a mano gracias al trabajo de casi treinta mujeres artesanas, utilizando mohair en bruto de la próspera industria angora sudafricana, hilado y teñido a mano en el Reino de Eswatini.
Este meticuloso proceso implica traducir los diseños originales de Goodman en cartones a escala real, que se colocan detrás de los telares donde equipos de hasta cinco tejedoras interpretan y amplifican cada imagen en forma de tejido. El resultado es una colección de obras textiles que capturan las pinceladas tumultuosas, los colores en espiral y las densas aplicaciones de pigmento que caracterizan la pintura de Goodman.
Intimidad y grandiosidad

Lo que especialmente fascinó a Goodman de Boughton House fue el marcado contraste entre intimidad y grandiosidad que conviven en sus interiores. Estancias domésticas acogen inesperadamente textiles monumentales y esquemas decorativos de escala extraordinaria, creando una dinámica espacial única que la artista ha buscado capturar y reinterpretar en sus nuevas obras.
A través de sus numerosas visitas, Goodman llegó a conocer los interiores de Boughton con una intimidad singular, regresando una y otra vez para dibujar en el Gran Salón y estudiar fragmentos de imágenes entrevistas a través de puertas y pasillos. Esas observaciones —patas de caballos, pliegues de tela, colores intensos y escenas narrativas que emergen de forma inesperada por toda la casa— constituyen el fundamento de su respuesta artística.
Sus dibujos al pastel de carácter semiabstracto, creados mientras trabajaba directamente en Boughton, sirven como punto de partida para el nuevo conjunto de pinturas y obras tejidas. Estas piezas trasladan su expresivo lenguaje visual al espacio arquitectónico, reflejando su interés permanente por los entornos envolventes y por la pintura como algo que puede extenderse más allá de sus límites físicos tradicionales.
Una sinfonía arquitectónica de color y movimiento

Las obras de Goodman animan y reencuadran la arquitectura circundante de Boughton a través del color, la textura y el movimiento. Bebiendo de su fascinación de largo recorrido por los entornos envolventes —desde los interiores ortodoxos rusos y la iconografía dorada a la luz de las velas hasta los ciclos de frescos de Giotto, las biombos japoneses y el cine moderno—, la exposición aborda los textiles no como objetos contenidos en sí mismos, sino como parte de una experiencia espacial y arquitectónica más amplia.
El agua, los jardines y el paisaje circundante de la finca de Boughton reaparecen a lo largo de toda la exposición, fundiéndose con figuras, motivos arquitectónicos y fragmentos de obra textil para crear composiciones estratificadas suspendidas entre la memoria, la observación y la imaginación. Este planteamiento transforma la experiencia de contemplación en algo más cercano a caminar por el interior de una pintura tridimensional.
Las pinceladas tumultuosas, los colores en espiral y las líneas delicadas que caracterizan la obra de Goodman se desplazan más allá del lienzo para adentrarse en el espacio arquitectónico, creando un entorno en el que la visión artística contemporánea enriquece la grandiosidad histórica en lugar de competir con ella.
Un legado de excelencia artística

Catherine Goodman acumula décadas de logros distinguidos en su trayectoria artística. Nacida en Londres en 1961, estudió en la Camberwell School of Arts & Crafts y en las Royal Academy Schools, donde obtuvo la Medalla de Oro de la Royal Academy en 1987. Su compromiso va mucho más allá de la práctica artística personal, encarnando una profunda dedicación a la justicia social a través de la educación.
En el año 2000, Goodman cofundó The Royal Drawing School junto a Su Majestad el Rey Carlos III, ofreciendo educación subvencionada y gratuita a miles de jóvenes y personas desfavorecidas en todo el Reino Unido. Continúa ejerciendo como Directora Artística Fundadora y miembro del Consejo Académico, al tiempo que organiza clases de dibujo para personas en situación de sinhogarismo o con discapacidad, y ofrece clases de refugio a jóvenes que atraviesan dificultades de salud mental.
Su compromiso personal con el cuidado de los demás se extiende a su papel como cuidadora principal de su hermana Sophie, quien nació con múltiples afecciones de salud y ha sido una presencia constante en la práctica artística de Goodman. Esta dedicación tanto al arte como al servicio fue reconocida en 2024 cuando le fue otorgada la Comandante de la Orden del Imperio Británico (CBE) por sus servicios al arte.
Desde 2019, Goodman ejerce como Fideicomisaria Artista en The National Gallery de Londres, y sus pinturas forman parte de importantes colecciones privadas y públicas en todo el mundo.
El escenario perfecto: Boughton House

Boughton House constituye el telón de fondo perfecto para esta ambiciosa exposición. Residencia del Duque de Buccleuch, la casa alberga una parte significativa de la internacionalmente reconocida Colección Buccleuch, una de las colecciones de arte en manos privadas más importantes del mundo. La casa contiene pinturas de maestros como Carracci, El Greco, Reynolds, Gainsborough, Murillo, Le Sueur y Van Dyck, junto a mobiliario de relevancia histórica, porcelana, tejidos y armamento.
El paisaje diseñado en el siglo XVII ha sido cuidadosamente restaurado a lo largo de varios años e incluye un río canalizado, estanques formales y largas extensiones de agua abierta. Todo ello estuvo inspirado en los jardines y juegos de agua que el primer Duque de Montagu conoció durante su estancia en la Corte de Versalles. Concebidos como un gran paisaje barroco, los jardines se encuentran entre los paisajes históricos supervivientes más significativos de Gran Bretaña.
Richard Buccleuch comparte su visión sobre la relación de Goodman con la casa: «La afinidad y sensibilidad de Catherine hacia Boughton han ido creciendo con los años. Sus reflexiones sobre ella en esta nueva exposición son mágicas. Pese a que la casa parece sutil y en paz, ella ha extraído colores vívidos y una energía oculta que uno reconoce como algo que siempre ha estado ahí. Su percepción desde el siglo XXI conecta, con una armonía milagrosa, con cinco siglos de arte y artesanía, al tiempo que refresca y desafía constantemente tanto la mirada como el espíritu.»
Relevancia contemporánea y visión de futuro

La exposición llega en un momento de renovado interés internacional por el textil como medio artístico, coincidiendo con la presentación del Tapiz de Bayeux en el British Museum en septiembre de 2026. Esta coincidencia subraya la vigencia y el poder del arte textil para capturar la imaginación contemporánea rindiendo homenaje a la artesanía tradicional.
La exploración que hace Goodman de «vestir» los espacios arquitectónicos con color y narrativa ofrece una perspectiva renovada sobre cómo el arte contemporáneo puede habitar y enriquecer entornos históricos. En lugar de crear tensión entre lo antiguo y lo nuevo, su enfoque sugiere una coexistencia armoniosa y un enriquecimiento mutuo.
La exposición representa una evolución significativa en la práctica de Goodman, demostrando cómo los artistas contemporáneos pueden comprometerse con espacios y tradiciones históricas de maneras que honran el pasado mientras llevan los límites artísticos hacia nuevos territorios. Sus obras crean composiciones estratificadas que existen entre la memoria, la observación y la imaginación, ofreciendo a los espectadores una experiencia que trasciende la visita expositiva convencional.
Tras la exposición en Boughton, Goodman presentará una muestra individual de nuevas obras en el espacio Limmatstrasse de Hauser & Wirth en Zúrich, con apertura en septiembre de 2026, continuando así el viaje artístico iniciado en los históricos salones de Northamptonshire.
La Catherine Goodman CBE Exhibition Boughton House Tapestries 2026 promete ser mucho más que una exposición: representa una magistral fusión de visión artística contemporánea con siglos de tradición, creando algo enteramente nuevo mientras honra el profundo legado tanto del arte textil como de la arquitectura histórica. Esta ambiciosa propuesta sitúa a Goodman en la vanguardia de los artistas contemporáneos que dialogan con contextos históricos, demostrando cómo la práctica moderna puede iluminar y celebrar nuestra herencia artística.